jueves, 5 de julio de 2007

Todos sabemos que las princesas no cumplen años [Mati i Xavi]


En Escocia de una conversación nocturna, nació la idea de escribir un cuento, un cuento con su rey, su princesa, sus caballeros y su dragón.
En mi cuento el dragón sería el que se quedaría con la princesa, pero para poder escribirlo necesitaba visualizar los personajes.
Cuando puse manos en la obra Mati andaba redecorando mi corazón, que ya era trabajo como para hacer pluriempleo de inspiración principesca.
Así que había que buscar una princesa...
...entonces recordé que en los informes de Arturo, esos papeles que cada mes aproximadamente llegaban a mi buzón trayendo historias cotidianas y reflexiones, había referencias a una princesa.
Informe 470 del 21 de octubre de 2001:
...y veo a mi princesa, su sonrisa blanca, la veo asomarse entre las ruinas de mis sueños (allá ellos) abrumándome con la pócima mágica de su presencia y su belleza...
Informe 473 de marzo del 2002:
En el aire pasa un avión. Llega mi princesa. Es la envidia de mi barrio. “daría cualquier cosa por mirarte a los ojos”, dicen los poetas, pero es que en mi caso, dentro de un rato esa risa de agua de sus ojos me besara sin más, ¿pa’que pagar pues?
Informe 473 de octubre del 2002:
Me escribe en el posit, la princesa de mi cuento favorito, y lo pega sobre la pantalla de la lámpara del comedor...
En este mismo informe podemos leer la historia que la haría aterrizar en estos papeles:
(la conocí un día entre los pasillos a la planta sexta del viejo edificio de la Vía Layetana y pensé que muy bien podía ser la chica de mis sueños, pero yo entonces estaba en Marte en misión espacial...)
Nos besamos por primera vez en el Blue Moon. Resulto como una historia de club, una historia romántica como suele decirse, esa que todos deseábamos de jóvenes, cuando el futuro estaba tan lejos que ni molestaba.
Mati y yo la conocimos el día en que me empeciné en poner un 4 en el primer dígito de mi edad, y ahora es la princesa la que pasa por el trago de sumar un año más, pero nos engaña, todos sabemos que las princesas no cumplen años, porque en el país del que vienen (el de nunca jamás) no utilizan calendarios.
Moltes felicitats
Mati y Xavi

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