domingo, 3 de junio de 2007

Castelldefels on the rocks [Arturo]

¡La Nena!



Carlos e Inma en el autocar de camino al Hotel. ¡Vaya sorpresa la del Belo! Cumplía 75 años

La nena y Julio, el hermano gemelo de su noviete, haciendo el carcamal

La pandilla al completo. ¡Ojo! El que está a su lado, cogiendola, es Jose María, su novio "gemelo"


Qué guapa la Nena con la pandilla

Los largos veranos de Castelldefels, decíamos. Allí, en torno a Villa Maruja y a las amplias playas de Casteldefels, todos los hermanos fueron jóvenes. En esas peñas juveniles de muchachos y muchachas, todavía con olor a la naftalina de la adolescencia, y lejos aún de su etapa fashion, igual jugaban al Ping Pong como iban en bicicleta, como se lo pasaban pipa en la piscina. Y empezaron a rondarse unos a otras, y viceversa, coqueteando con la vida y tanto tiempo por delante, como, por otra parte, era de obligado cumplimiento a su edad.
Fue en el fragor de tales encuentros, cuando Juan Carlos conoció a Inma. ¡Qué pronto te fuiste y qué mal nos dejó tu dolorosa ausencia! Eso exclama Esmeralda, todavía ahora, con una rabia contenida y ese dolor generoso y blanco que nace, y se perpetua - porque no sabe ser de otra manera – en su corazón mientras pasea por los desdibujados caminos del Perelló recogiendo flores silvestres.
Porque la Nena no sabe decir No a esta cosa de la vida, y si algo detesta es la indiferencia o la apatía. Así es ella. A veces se hace pesada y se pelea con los que quiere, porque es tozuda como una mula pero, sobre todo, porque los quiere. Tanto que hasta a mí me sorprende muchas de las veces.

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