



Buenooooooo!!!!
¡Estupenda idea de Arturo!
Mi querido Arturo.... Recuerdo oírtelo decir muchas veces , una de ellas cuando comenzabas a leer el texto que gentilmente, tu chico nos escribió para aquel 20 de octubre de 2001, fecha en que legalmente entré en esta familia de Garcías y Covos. Y, claro, tú ahí, con la mosca detrás de la oreja, con eso de que tu hermano peque había llegado del otro lado del charco, entusiasmado con la idea fija y testaruda de su amor caribeño. Y ya te imagino, aconsejándole que se lo pensara bien...¡mira qué cosas irse tan lejos... !
Ya de eso han pasado unos años, y desde entonces, de nada me puedo quejar: Tú y los tuyos ya son también míos, aunque respeto la antigüedad en asuntos de prioridad sentimental.
Casi al mismo tiempo, sufrimos la ausencia de nuestros padres. Para mí, dolor doble por perder también a quien en poco tiempo fue como un padre para mí.
Y ahí estamos... Seguimos... En altas y bajas. Te recuerdo llevándome de compras por Barcelona o exhibiendo juntas unos “jamonazos” en la Calita del “Perelló Hilton”, con aquel sombrero que me compraste y que me sorprendiste regalándome.
He estado contigo rellenando huequitos en muebles antiguos y también haciendo “Trabajos Voluntarios”, guataqueando la entrada de la casita del Perelló con mi obstinada idea de no dejar malas hierbas, por eso de no perder la costumbre del “Guataqueo cubano”.
He disfrutado de tu sincera hospitalidad y estupendos manjares.
He soñado balancearme en unas mecedoras... (no insinúo nada).
Y escribiéndote estas líneas, te dedico esta estrofa de aquella canción de Pablo Milanés:
“Yo me quedo con todas esas cosas... con esas ...yo me quedo.”
¡Ahhh!
Desde Cuba, mi madre y familia, me han encargado que te haga llegar un fuerte abrazo. Ella también se lo ha pasado genial en tu compañía.
En fin...
¡Muchas Felicidades!
Eli
¡Estupenda idea de Arturo!
Mi querido Arturo.... Recuerdo oírtelo decir muchas veces , una de ellas cuando comenzabas a leer el texto que gentilmente, tu chico nos escribió para aquel 20 de octubre de 2001, fecha en que legalmente entré en esta familia de Garcías y Covos. Y, claro, tú ahí, con la mosca detrás de la oreja, con eso de que tu hermano peque había llegado del otro lado del charco, entusiasmado con la idea fija y testaruda de su amor caribeño. Y ya te imagino, aconsejándole que se lo pensara bien...¡mira qué cosas irse tan lejos... !
Ya de eso han pasado unos años, y desde entonces, de nada me puedo quejar: Tú y los tuyos ya son también míos, aunque respeto la antigüedad en asuntos de prioridad sentimental.
Casi al mismo tiempo, sufrimos la ausencia de nuestros padres. Para mí, dolor doble por perder también a quien en poco tiempo fue como un padre para mí.
Y ahí estamos... Seguimos... En altas y bajas. Te recuerdo llevándome de compras por Barcelona o exhibiendo juntas unos “jamonazos” en la Calita del “Perelló Hilton”, con aquel sombrero que me compraste y que me sorprendiste regalándome.
He estado contigo rellenando huequitos en muebles antiguos y también haciendo “Trabajos Voluntarios”, guataqueando la entrada de la casita del Perelló con mi obstinada idea de no dejar malas hierbas, por eso de no perder la costumbre del “Guataqueo cubano”.
He disfrutado de tu sincera hospitalidad y estupendos manjares.
He soñado balancearme en unas mecedoras... (no insinúo nada).
Y escribiéndote estas líneas, te dedico esta estrofa de aquella canción de Pablo Milanés:
“Yo me quedo con todas esas cosas... con esas ...yo me quedo.”
¡Ahhh!
Desde Cuba, mi madre y familia, me han encargado que te haga llegar un fuerte abrazo. Ella también se lo ha pasado genial en tu compañía.
En fin...
¡Muchas Felicidades!
Eli

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